Rodrigo Ramos
LinkedIn Arquitecto y desarrollador de software experimentado con más de 20 años de experiencia, especializado en sistemas multibiométricos y arquitectura de plataformas. Experto en diseño, desarrollo y despliegue de soluciones biométricas a escala empresarial, con profundos conocimientos técnicos en huellas dactilares, reconocimiento facial, detección de vitalidad y modalidades biométricas de voz. En los últimos 9 años ha ejercido de director técnico y arquitecto de soluciones para la implantación de sistemas de reconocimiento facial en Brasil.

La biometría, clave para garantizar la seguridad financiera digital en todo el mundo

En los últimos años, Internet se ha convertido en una de las principales herramientas que facilitan la inclusión financiera. Tanto es así que las transacciones financieras realizadas a distancia superan ahora con creces a las realizadas en persona. Por ejemplo, en Colombia se estima que ocho de cada diez transacciones financieras se realizan ahora por Internet, según datos de la Superintendencia Financiera.

En Perú, la situación es muy similar. En un momento de rápida digitalización en el país —impulsada, entre otros factores, por una financiación de más de 80 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para promover la inclusión y la participación ciudadana en la economía digital—, se estima que nueve de cada diez usuarios de servicios financieros en Perú ya utilizan los monederos digitales como herramienta cotidiana.

Aunque esta tendencia hacia un mundo cada vez más interconectado ha aumentado considerablemente el interés de muchas personas por la tecnología y las innumerables posibilidades que ofrece, la realidad es que también ha multiplicado los riesgos a los que se enfrentan tanto los usuarios como las entidades públicas y privadas. Solo en Colombia, por ejemplo, en lo que va de 2026 ya se han registrado más de 5.000 casos de fraude y suplantación de identidad en el sector financiero, además de las más de 62.000 denuncias de delitos cibernéticos del año pasado. 

Aunque en algunos casos el usuario final sigue siendo el punto de entrada para estos delitos —según la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones, casi la mitad de los usuarios sigue guardando sus contraseñas bancarias en sus teléfonos móviles—, el propio avance de la tecnología, en particular la inteligencia artificial, ha multiplicado los riesgos de que se produzcan estos delitos. De hecho, debido al crecimiento exponencial de los casos relacionados con el uso de dobles digitales o «deepfakes», las medidas de seguridad tradicionales —como las contraseñas o los códigos de seguridad enviados por SMS al móvil del usuario— ya no son suficientes.

Esta tendencia hacia un mundo cada vez más interconectado ha multiplicado los riesgos a los que se enfrentan tanto los usuarios como las entidades públicas y privadas.

La tecnología biométrica como medida de seguridad adicional contra el fraude

En un contexto en el que cada vez es más necesario verificar la identidad de un usuario de forma remota —y hacerlo con los más altos estándares posibles de seguridad y eficiencia—, la biometría se está consolidando como una herramienta esencial tanto para los usuarios como para las entidades públicas y privadas. Esta tecnología, que captura de forma rápida y sencilla las huellas dactilares o los rasgos faciales de un usuario, ya se ha convertido en una capa adicional de seguridad que complementa las medidas existentes y contribuye directamente a reducir los casos de fraude relacionados con el robo o la suplantación de identidad.

En este sentido, Identy.io ha optado por desarrollar tecnología integrada en el propio dispositivo, lo que significa que utiliza el dispositivo móvil del propio usuario para capturar información biométrica, y todos los datos se almacenan en el propio dispositivo bajo los estándares de seguridad más estrictos. Esto no solo mejora la seguridad de los usuarios —ya que, por ejemplo, ya no necesitan acudir a las oficinas de su banco para realizar ninguna transacción—, sino que también tiene un impacto directo en los resultados económicos de las entidades financieras, ya que estas ya no tienen que invertir grandes sumas de dinero en servidores de terceros o en infraestructura en la nube para almacenar los datos de sus usuarios. Gracias a esta arquitectura integrada en el propio dispositivo, los datos faciales o las huellas dactilares nunca salen del teléfono del usuario, lo que hace prácticamente imposible que se produzcan brechas de seguridad en los servidores, al tiempo que reduce la dependencia de una conectividad constante —un factor especialmente relevante en zonas donde el acceso a Internet es limitado—.

Todo el proceso de validación biométrica comienza con el proceso de alta, durante el cual se generan tus credenciales digitales. El sistema captura los datos de la huella dactilar o de los rasgos faciales del usuario y los almacena en su dispositivo móvil utilizando los protocolos de seguridad y cifrado más rigurosos del mundo. A partir de ese momento, esta información puede utilizarse para verificar su identidad consultando una base de datos centralizada (1:N) y garantizando que la persona que realiza una transacción específica —por ejemplo, financiera— es quien dice ser (1:1). Además, las soluciones biométricas de Identy.io permiten la emisión de códigos QR (BioCode), que el usuario puede presentar como credenciales y que contienen toda su información personal, lo que le permite controlar en todo momento qué datos comparte, cuándo y con quién. Estos datos críticos también pueden almacenarse en un monedero digital (ID Wallet) bajo los estándares de cifrado más estrictos del mercado.

En un momento en el que cada vez es más habitual acceder a los servicios financieros a través de herramientas como los monederos digitales o las aplicaciones móviles, es fundamental garantizar que no se produzca ningún acceso no autorizado a la información confidencial de los usuarios. Solo mediante esta capa adicional de seguridad se puede garantizar el bienestar financiero de la población.

Gracias a esta arquitectura integrada en el propio dispositivo, los datos faciales o las huellas dactilares nunca salen del teléfono del usuario, lo que hace que las brechas de seguridad en los servidores sean prácticamente imposibles.

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