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ToggleLos avances tecnológicos han tenido un claro impacto en el desarrollo de la sociedad moderna. Su capacidad para conectar a personas que viven a miles de kilómetros de distancia, o la facilidad con la que ha permitido realizar múltiples actividades desde la comodidad del hogar, son solo algunos de los aspectos clave de este impacto. Sin embargo, estos mismos avances tecnológicos también han dejado fuera del sistema a millones de personas al negarles el acceso a los mismos servicios digitales.
La llamada brecha digital es una realidad en América Latina. Solo en México, más de 23 millones de personas no tienen acceso a Internet, según datos de la ENDUITH (Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares), especialmente en zonas rurales o marginadas. En Brasil, la situación es similar: según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 2024, alrededor de 20,5 millones de brasileños no tenían acceso a Internet. Y en Colombia, entre el 31 % y el 33 % de la población, es decir, más de 16,5 millones de personas, corren el riesgo de quedar excluidas de la digitalización porque no tienen la posibilidad de acceder a Internet, o de hacerlo con los conocimientos necesarios para disfrutar de sus ventajas.
Más allá del mero hecho de poder acceder a información en tiempo real o a servicios de entretenimiento —contenidos en streaming o redes sociales, por ejemplo—, no tener acceso a Internet o a un teléfono inteligente tiene consecuencias importantes para la integración de millones de personas, que no pueden realizar tareas aparentemente sencillas como abrir una cuenta bancaria, completar trámites de inmigración o solicitar una nueva línea telefónica sin tener que acudir en persona. Esto resulta aún más difícil cuando viven en zonas aisladas, a cientos de kilómetros de donde deben acudir, o cuando tienen problemas de movilidad debido a problemas físicos o a su avanzada edad.
La biometría de Identy.io como catalizador de la integración social
No tener conexión a Internet ni un teléfono inteligente limita significativamente el derecho de cualquier persona a una identidad digital. Esto es especialmente cierto en un momento en el que los usuarios se ven cada vez más obligados a demostrar su identidad para acceder a sus historiales médicos, inscribirse en programas sociales o cruzar una frontera. Para ello, es necesario verificar de forma eficaz la información personal del usuario en bases de datos cada vez más centralizadas, de modo que esta verificación pueda llevarse a cabo en solo unos segundos. Por lo tanto, no poder acceder a estas bases de datos, o no aparecer en ellas porque no se ha podido registrar correctamente, significaría no existir, es decir, no poder ejercer derechos fundamentales y, por lo tanto, participar en la economía moderna.
En este contexto, la biometría se ha convertido en un nuevo estándar de seguridad, permitiendo a cualquier usuario acceder a estas bases de datos donde se almacena su información biométrica de forma rápida y segura a través de cualquier aplicación o servicio que requiera que el usuario se identifique. Desde 2018, Identy.io ha estado trabajando con algunas de las principales instituciones bancarias y financieras, así como con agencias de control fronterizo y empresas de telecomunicaciones , para desarrollar diversas soluciones que permitan a los usuarios acceder a múltiples servicios digitales que requieren verificación de identidad.
Para utilizar estas soluciones, el usuario no necesita un teléfono móvil de última generación; solo necesita una cámara y un flash para capturar su información biométrica: sus huellas dactilares o rasgos faciales , lo que contribuye a la democratización del acceso a los servicios digitales. Una vez capturada esta información, debe cotejarse con los datos existentes en una base de datos centralizada y, a continuación, almacenarse como credencial digital para poder recuperarla cuando sea necesario. A diferencia de otras alternativas del mercado, las soluciones de Identy.io no almacenan esta información personal del usuario en la nube ni en servidores de terceros, sino en el propio dispositivo del usuario. Esto significa que no es necesario volver a conectarse a Internet para, por ejemplo, mostrar su información personal en un control fronterizo, lo cual es extremadamente importante cuando el usuario no tiene conectividad en un lugar determinado.
La biometría, una solución válida para las personas mayores o socialmente excluidas
Pero, ¿qué ocurre cuando el usuario que necesita validar su identidad es una persona mayor, socialmente excluida o carece de los conocimientos tecnológicos necesarios para utilizar estas soluciones? Identy.io ha desarrollado su tecnología con el objetivo de que sea útil para todos, sin excepción. Para ello, ya no es necesario realizar acciones predefinidas (como mover la cabeza de determinada manera o guiñar el ojo al capturar los rasgos faciales) para que el sistema obtenga la información que necesita. Este sistema, denominado «detección pasiva de vida», es capaz de detectar con gran precisión y fiabilidad cuándo un usuario es una persona real y cuándo se trata de un doble digital generado por inteligencia artificial. Y lo hace de una manera especialmente fácil de usar, para que cualquiera, incluso aquellos con poca o ninguna formación tecnológica, pueda llevar a cabo sus interacciones digitales sin ningún problema.
En un momento en el que la tecnología se ha convertido tanto en una herramienta que facilita enormemente la vida de los usuarios como, al mismo tiempo, en un factor de exclusión, la biometría puede convertirse en el catalizador de la democratización digital. La tecnología debe ser inclusiva, debe contribuir a dotar a la población de una identidad digital y, a su vez, mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.


